Ollantay
Ollantay Las musas peruanas deben un voto de gratitud y respeto al doctor Valdez por haber salvado del olvido esta preciosa muestra del ingenio quichua; empero apenas es dable disculpar a tan laborioso compilador, el poco estudio que hizo de la historia patria para fijar la época probable de la acción, pues incurre en muchas inexactitudes y contradicciones, cayendo en el grave anacronismo de hacer a Túpac-Yupanqui sucesor de Pachacútec (Acto segundo, escena VIII). Yo he procurado hacer en esta obra todas las rectificaciones posibles, unas veces en la misma versión, otras en notas que me han parecido indispensables. El doctor Valdez estuvo feliz en la invención de ciertos nombres de los personajes, como Piqui-Chaqui (el de pies ligeros), cualidad propia de un escudero o sirviente; Cusi-Coillur (estrella de alegría), epíteto muy adecuado también para una querida, etc.; pero fue desgraciado en los de Coya (emperatriz), Huillca-Uma (pontífice), Mama-Ccacca (madre guardiana), porque dichos nombres no son apelativos de las personas sino de los cargos que desempeñan.
El doctor Rivero se inclina a creer que fue compuesto el Ollanta en la segunda mitad del siglo XV, y representado en la plaza del Cuzco delante de los Incas. De todos modos, aunque se ignore el nombre del autor indio, lo que puede establecerse sin discusión es la antigüedad del drama.