Ollantay
Ollantay Pero este tÃtulo mismo liga el acontecimiento a las razas primitivas que han dejado en los Andes las vastas ruinas de Ollantay-Tambo (palacio de Ollanta). En este caso, o bien la leyenda no podÃa ser contemporánea de Titu-Yupanki, abuelo de Ata-Huallpa, como resultarÃa de la forma actual del drama, o bien Ollantay no fue el constructor de los monumentos en cuestión. Todo aquel conjunto de palacios y murallas no es obra ni de un solo hombre, ni de un sola generación; las canteras inmensas abiertas en los cerros y en los cuales los trozos de piedra están todavÃa amontonados por millares, revela la morada de tribus numerosas más bien que el campamento provisorio de un rebelde. Si los conocimientos puestos en escena en el drama tuvieron lugar bajo los últimos Incas, es preciso convenir en que ellos no son contemporáneos de las ruinas: es preciso ver en ellos una guerra de emancipación, o bien una revolución del jefe de los Andes Apu-Uilla-Antay a la cabeza de las antiguas tribus de su raza.