Ollantay
Ollantay Dichos, menos los sacerdotes.
OLLANTA
Hablarle quiero, ya que aquí me ha visto.
¡Oh, sabio Huillca-Uma!, mi alma humilde
con afecto profundo te venera.
Tu profética ciencia es infalible;
ábreme pues el porvenir, descubre
los sucesos que en mí deben cumplirse.
HUILLCA-UMA
¡Ollanta poderoso!, a tus pies yace
la gran comarca que valiente riges.
A dominar tú solo bastarías
cuantas naciones en la tierra viven.
OLLANTA
Tiemblo de verte aquí entre el aparato
de tanta bella flor, cestas de mimbre,
cenizas frías, cántaros de barro,
todos, cual yo, se maravillan. Dime,
¿si aún el tiempo no llega de la fiesta,
estos raros objetos de qué sirven[29]?
¿Enfermo se halla por ventura el Inca
y su existencia temen que peligre[30]?
Del tunqui rojo[31] la vertida sangre
hace sola que tú nos profetices,
y está aún lejos el día en que holocaustos
a la Luna[32] y al Sol se verifiquen.
¿El mes principia apenas, y ya quieres