Ollantay
Ollantay y hacerte puedo general; mas veo
que desde niño junto a mà creciste,
y que ayudarte debo a que gobiernes
el Anti-suyo[36]. Todos te distinguen
y nuestro Emperador te quiere tanto,
que con poder omnÃmodo te inviste.
En ti fijando sus augustos ojos
ha desechado pretendientes miles;
te ha elegido entre todos. ¿Aún no basta?
Pues pronto aumentará, si asà lo exiges,
tu formidable hueste, porque seas
contra enemigas armas invencible.
Terminar deberá con tu presencia
todo pleito o cuestión que se suscite.
Responde ahora, aunque tu pecho estalle
con el furor de enhambrecido tigre[37].
Di, ¿no es cierto que estás premeditando
el seducir a Coillur? ¡Infelice!
No pienses tal; aunque ella te idolatre,
jamás cometas tan horrendo crimen.
No asà pagues tan grandes beneficios.
¡Oh!, no ingrato te enlodes y amancilles.
El Inca ama en extremo a la Princesa,
y el que la infames tú sabrá impedirte.
Detén la lengua, no se lo propongas;
teme que el Inca contra ti se irrite.
¡Cómo deliras por hacerte noble!