Ollantay
Ollantay Cuando a esta morada entré,
la Luna estaba sombría,
al Sol ceniza cubría:
todo negro lo miré.
Una nube tempestuosa
vino a aumentar mi dolor;
y de verme tan llorosa,
apagó su lumbre hermosa
el lucero del amor[47].
¡Ay!, la creación entera
pertinaz guerra me da;
mi corazón solo espera
el feliz día en que muera…
Para mí no hay mundo ya. (Llora).