Ollantay
Ollantay Pachacútec, Ollanta.
OLLANTA
Bien conoces, oh Inca poderoso,
que fui tu compañero de la infancia,
y que tu dicha y tu fulgente gloria
he procurado siempre en la batalla.
Gracias a mi valor y bizarría
yugo has impuesto a innúmeras comarcas.
Por ti he vertido mi sudor, y siempre
tu escudo he sido y tu celoso guarda.
Para triunfar y sojuzgarlo todo
doquier mostré sagacidad y maña.
Fui terror de los pueblos, y sobre ellos
caía yo como broncínea maza.
¿La sangre de tus fieros adversarios
no ha derramado mi tajante espada?
¿Dónde no se pronuncia con respeto
el claro nombre del glorioso Ollanta?
Yo conquisté los Yuncas de los Antis
para servir de esclavos en tu alcázar;
yo domé la altivez y poderío
de los terribles belicosos Chancas[62];
la soberbia humillé de Huanca-huillca[63],
poniendo su cerviz bajo tu planta.
Yo tu imperio aumenté con cien naciones,
ya empleando la razón, ya la arrogancia,
derramando mi sangre, y exponiendo