Ollantay
Ollantay Mira al varón de fibra y entereza
armado de los pies a la cabeza.
En su arrojo prudente
nunca obedece a instintos temerarios,
mas no vuelve la espalda a los contrarios,
ni huye cual lo hace el montañés cobarde[84]
que de su propio miedo haciendo alarde
a su país infama
y hollar se deja cual humilde grama.
ORCO-HUARANCA
¡Oíd, oíd, oh Antis esforzados!
Escuchad el consejo
de nuestro sabio Inca; ¡oíd, soldados!
¡Estad sobre las armas!, pues el viejo
Rey ha enviado del Cuzco mensajeros
hasta los pueblos que hay más apartados,
para que así los ínfimos pecheros
como el alto magnate,
se preparen unidos al combate.
Igualmente ha mandado
que cuanta tropa en la gran Cuzco se halle
se dirija a este valle,
con el fin de encontrarnos
y luego sin piedad exterminarnos.
El inicuo decreto es terminante.
Haced que en este instante
en los cerros se pongan