Ollantay
Ollantay 
Gran plaza en el Cuzco con el templo del Sol en el fondo. La escena tiene lugar ante el vestÃbulo del templo. Vestidos caracterÃsticos de la época incaica.
(Salen OLLANTA, con manto bordado de oro y la maza al hombro, y tras él, PIQUI-CHAQUI).
OLLANTA.— ¿Has visto, Piqui-Chaqui, a Cusi Ccoyllur en su palacio?
PIQUI-CHAQUI.— No, que el Sol no permita que me acerque allá. ¿Cómo, no temes siendo hija del Inca?
OLLANTA.— Aunque eso sea, siempre he de amar a esta tierna paloma: a ella sola busca mi corazón.
PIQUI-CHAQUI.— ¡Creo que el demonio te ha hechizado! Estás delirando, pues hay muchas doncellas a quienes puedes amar, antes que llegues a viejo. El dÃa que el Inca descubra tu pensamiento, te ha de cortar el cuello y también serás asado como carne.
OLLANTA.— ¡Hombre!, no me sirvas de estorbo. No me contradigas, porque en este momento, te he de quitar la vida, destrozándote con mis propias manos.
PIQUI-CHAQUI.— ¡Veamos! Arrójame afuera como un can muerto, y ya no me dirás cada año, cada dÃa, cada noche: «Piqui-Chaqui, busca a Cusi-Ccoyllur».