Ollantay
Ollantay La misma decoración de la escena V del acto primero.
Ima-Súmac[93], Pitu-Salla[94].
PITU-SALLA
Ima-Súmac, ven adentro;
no salgas mucho a la puerta,
pues si las madres[95] te miran
se han de molestar de veras;
y no valdrá que tu nombre
tan bello y grato parezca,
y que solo al escucharlo
las vírgenes se conmuevan.
Ojalá, querida niña,
que allá en su patio vivieras,
pues horas pasar podrías
de placer y encanto llenas.
Todas aquí para siempre
nos hallamos prisioneras;
por eso ves que manjares
exquisitos nos presentan;
por eso tenemos oro
y preciosísimas telas,
y cuantas comodidades
en la vida se desean.
Ya tú sabes, Ima-Súmac,
que te adoran las doncellas
de sangre real, y en sus brazos