Ollantay
Ollantay Erizóseme el cabello,
se heló la sangre en mis venas,
y grité aterrorizada:
«¿Quién eres tú, que en tristeza
y en angustias sumergida,
exclamas con voz tan tierna:
Sácame de aquÃ, Sol mÃo;
sácame de aquÃ, mi prenda?».
Busco en rededor, pero nada
los ojos mÃos encuentran:
la paja tan solamente
susurraba en la pradera.
Me pareció que lloraba
toda la Naturaleza,
y sin poder evitarlo
me puse a llorar con ella,
¡ay!, mi corazón querÃa
del pecho salirse fuera;
y aun ahora, a tal recuerdo,
mi alma de espanto se llena
como si ya para mÃ
llegase la hora postrema.
Acá también, Pitu-Salla,
el mismo dolor impera;
aquà ha formado su nido,
aquà sus arpones vuelan,
y eternamente renace