Ollantay
Ollantay Coloca, Huillca-Uma, nuevamente
el carcaj de oro y yelmo reluciente
a este hombre desgraciado
que de una muerte atroz se ha libertado. (Lo hace).
HUILLCA-UMA
Ollanta, el poderÃo
de Túpac reconoce; todo el mÃo
está en esas insignias que te entrego.
Son las armas del Inca. Desde luego
es preciso que le ames y obedezcas,
para que su favor siempre merezcas.
OLLANTA
Protesto con el llanto de mis ojos
que te he de amar y que seré tu siervo.
Cubierto de sonrojos,
yo de tus pies desataré el calzado.
¿Quién te iguala, señor? Está probado
que el poder que conservo
de tus palabras y no más depende.
TÚPAC-YUPANQUI
Orco-Huaranca, atiende.
Ollanta te dio el cargo
de general un dÃa,
por lanzarte a la lid en contra mÃa
y poner al Imperio en trance amargo.
Pero ya se calmó mi justa saña: