Ollantay
Ollantay 
Gran plaza en el Cuzco con el templo del Sol en el fondo. La escena tiene lugar ante el vestíbulo del templo.

OLLANTAY - PIE LIGERO
Ollantay: ¿Has visto en su casa a la encantadora Estrella?
Pie-Ligero: ¡Líbreme Dios de espiarla! ¿Cómo es que tú no temes a la hija de un rey?
Ollantay: Sea lo que fuere, no he de vivir sin adorar a esa tierna paloma. Fuérzame mi corazón a ir tras ella como tierno corderillo.
Pie-Ligero: Paréceme que tienes al diablo en el cuerpo y que no está muy segura tu cabeza. Otras doncellas hay a quienes amar. ¿Por qué apresurarte tanto? El día en que descubra el rey tu audaz propósito, te cortará la cabeza y arrojará tu cuerpo a las llamas.
Ollantay: ¡Hombre! No me desanimes, si no quieres perecer. No hables más, o te hago pedazos entre mis manos.
Pie-Ligero: Arrástrame, pues, si quieres, como a perro muerto; pero no me repitas, noche y día, durante años enteros: «Pie-Ligero, vé a buscar a Estrella».