Ollantay
Ollantay Dichos, menos el rey Pachacutic
Estrella: Preferiría, queridas amigas, que vuestro canto fuese más triste. Auguro mal de lo que acabaís de cantar. Vosotros podeís retiraros.
(Los hombres salen y una de las jóvenes canta).
Yaravi
Dos enamoradas palomas, desoladas, suspiran, lloran, sollozan; y cubiertas de nieve, se guarecen en el tronco de un árbol carcomido y viejo. Pero he aquí que una de ellas, abandonada por su compañera, se queja, amargamente, viéndose por la primera vez en su vida sola en la selva. Creyendo muerta a su compañera, exhala en este canto lastimero su tristeza:
«Tierna compañera ¿dónde estás?, ¿qué ha sido de tus dulces ojos, tu encantadora garganta y tu tierno corazón?, ¿qué de tus labios de fuego?».
Y de esta suerte, buscando errante y loca a su amiga, va de roca en roca; y dando agudos y dolorosos gritos y sin cuidarse de nada, se posa hasta sobre espinas, preguntando por su compañera. Pero no puede resistir más, y ya, sin aliento, tropieza, vacila, cae y muere.
Estrella: Ese Yaravi es demasiado triste. Cesa en tu canto y déjame sola. (Vánse todas).
Ahora, lágrimas mías, corred libremente.