Ollantay
Ollantay 
Interior del palacio del rey.

El rey Pachacutic, Ollantay y Ojo-de-Piedra
El Rey: Hoy es el día que os necesito, grandes jefes: la primavera llega, y hay que poner el ejército en pie de guerra y marchar sobre la provincia de Colla. Ya avanza contra nosotros la de Chayanta, y está dispuesta a medir sus armas con las nuestras. Dícese que reúne a sus guerreros y que éstos afilan ya sus flechas.
Ollantay: Señor, hagan lo que hagan, siempre serán unos cobardes, incapaces de resistirnos frente a frente. Cuzco solamente y sus montañas se alzarán ante ellos como barrera infranqueable. Ochenta mil de los míos, de los más escogidos, armados de sus mazas, aguardan impacientes la señal del clarín para ponerse en marcha al son de las trompas guerreras. Ya las armas están afiladas y los «champis» son selectos.
El Rey: Probemos antes a atraérnoslos de nuevo, y quizá así logremos someterlos, evitando la efusión de sangre.