Ollantay
Ollantay Ojo-de-Piedra: En su cólera, han llamado en su auxilio a los yuncas, obstruyendo los caminos, que han hecho impracticables. Se han cubierto de cuero, que así es como esos cobardes de Chayanta disimulan su miedo. Han destruido los caminos por los que no hemos de pasar nunca. Nuestros llamas se han abastecido de provisiones para largo tiempo y estamos preparados para atravesar el desierto.
El Rey (A Ojo-de-Piedra): ¿Quieres ya salir en busca de terribles serpientes? Antes de combatirlos, es preciso llamar amigablemente a los enemigos y hablarles con dulzura. Cuida de no verter sangre estérilmente y de no inmolar inocentes.
Ollantay: Yo también estoy pronto a partir; mas antes quisiera deciros el secreto tormento que me oprime el corazón.
El Rey: Y bien, habla, aun cuando fuera para pedirme la corona.
Ollantay: Quisiera decírtelo en secreto.
El Rey: Noble jefe del país alto, retírate a tu morada a descansar. Si te necesito, te llamaré un día de estos.
Ojo-de-Piedra: Acato respetuosamente tus órdenes.
(Vase).