Ollantay
Ollantay 
La misma decoración que en la escena III.

El rey Pachacutic, Ojo-de-Piedra. Después un mensajero
El Rey Pachacutic: He mandado buscar a Ollantay por todas partes y nadie ha podido encontrarle. La cólera que rebosa en mi corazón debe desbordarse sobre él. ¿Has visto tú a ese hombre?
Ojo-de-Piedra: El miedo lo habrá alejado de ti.
El Rey: Toma mil guerreros y marcha a su persecución.
Ojo-de-Piedra: ¿Quién sabe dónde estará ya después de tres dÃas que ha desaparecido? Tal vez alguno le oculte en su casa y le haga invisible.
Un Mensajero: (Entrando con un quipo[114] en la mano). He aquÃ, señor, un quipo, que de Urubamba traigo. Se me ordenó venir rápido como el rayo, y héme aquÃ.
El Rey: ¿Qué noticias traes?
El Mensajero: Te lo dirá el quipo.
El Rey: (A Ojo-de-Piedra) ExamÃnalo tú, Ojo-de-Piedra.
Ojo-de-Piedra: Hé aquà el quipo: la diadema ha ceñido ya su frente, y estos nudos suspendidos de los hilos son todos sus secuaces.
El Rey: Y tú, ¿has visto algo?