Ollantay
Ollantay El Mensajero: DÃcese que todos los andinos han hecho a Ollantay una gran recepción. Muchos cuentan haberle ya visto coronado con la diadema real, que lleva altivamente sobre sus sienes.
Ojo-de-Piedra: Eso es lo que indica el quipo.
El Rey: ¡Apenas si puedo contener mi cólera! Valeroso jefe, es preciso marchar contra este rebelde antes que llegue a ser más poderoso. Si no son bastantes tus fuerzas auméntalas hasta cincuenta mil guerreros. PersÃguele a marchas forzadas, y no te detengas hasta que sea castigado.
Ojo-de-Piedra: Mañana me pondré en marcha; voy a prepararlo todo inmediatamente. Si toma el camino de los Collas, me creo con fuerzas para traer aquà a los fugitivos y precipitarlos desde lo alto de la roca. Tu enemigo debe perecer, y, muerto o vivo, lo tendrás. Mis fuerzas bastarán para ello; y en esta confianza, señor, descansa en mÃ.