Ollantay
Ollantay 
Patio interior del palacio de las Vírgenes Escogidas, con una puerta que da al jardín

Bella - Salla
Bella: Compañera Salla, amada mía, ¿cuánto tiempo me ocultarás aun tu secreto? Considera, hermana mía, cuán entristecido está mi corazón, y que sin cesar lloraré hasta que me descubras la verdad. En estos lugares, alguien purga mis pecados. No me ocultes nada, dulce paloma mía. ¿Quién sufre, quién llora en el fondo de este jardín? Y ¿cómo está esa persona tan oculta que no puedo descubrirla?
Salla: Bella mía, hoy voy a decírtelo todo; pero suceda lo que quiera y veas a quien veas, has de ser muda como una piedra. Mas, te lo prevengo: el triste espectáculo que has de ver, te hará llorar largo tiempo.
Bella: Nunca hablaré de lo que vas a descubrirme; no me ocultes, pues, nada, que nada saldrá de mí.
Salla: Hay en este jardín una puerta de piedra… Pero estate aquí hasta que las madres estén dormidas. La noche llega; siéntate y espérame. (Vase)
Bella: ¡Mil extraños presentimientos oprimen mi corazón! ¿Veré por fin a la que aquí agoniza tan afrentosamente?