Ollantay
Ollantay Así las cosas, llegó el momento de verificarse los desposorios de una infanta con grandes fiestas. Rumiñahui se aprovechó de esta circunstancia para despachar al rey el quipo concertado. Indicaba en él todas las observaciones que había hecho en la fortaleza, los lados vulnerables de ella, y especialmente los festejos que se preparaban en los que habría suma embriaguez, añadiendo que esta era la ocasión más favorable para atacar a los insurrectos.
Túpac-Yupanqui, fiel a su pacto, se presentó de improviso con un poderoso ejército a las puertas del Tampu, por lado de Lares. La plaza se sostuvo con gran vigor, a pesar de la confusión que en medio del festín produjo este asalto, pero al cabo tuvo que rendirse. Ollanta abandonó sus posiciones, y quiso arrojarse al río; pero Rumiñahui, que lo había notado, así que vio acercarse el anda de oro del Inca, se apoderó del desesperado Ollanta, y llevándolo ante él, le dijo:
—He aquí, gran señor, cumplido todo lo que te ofrecí. Tal es la tradición de la rebeldía de Ollanta. <<
[8] Garcilaso, hablando de las fuentes que había en el Templo del Sol en el Cuzco, dice: