Ollantay
Ollantay PACHACÚTEC.— ¿Pensáis que salÃs acaso al encuentro de feroz serpiente, y que vais a levantar aquella nación? Los llamaréis primero con dulzura, sin derramar sangre, ni destruir a nadie.
OLLANTA.— Yo también he de marchar. Todo lo tengo preparado; pero mi corazón tiembla delirando en un pensamiento.
PACHACÚTEC.— DÃmelo aun cuando pidas el regio cetro.
OLLANTA.— Escúchame solo.
PACHACÚTEC.— Valiente general de Anan-Suyu, descansa en tu palacio y regresa mañana cuando te llame.
RUMI-ÑAHUI.— Tu pensamiento es el mÃo: que se cumpla en el acto.
(Vase).