Ollantay
Ollantay Interior del palacio del Inca.
(PACHACÚTEC, OLLANTA y RUMI-ÑAHUI se sientan).
PACHACÚTEC.— ¡Oh nobles!, digo que ya llega el buen tiempo para que todo el ejército salga con dirección a Colla-Suyu, pues ya Chayanta está listo para salir con nosotros. Que se preparen y afilen sus flechas.
OLLANTA.— ¡Oh Inca! ¿Cómo se han de sostener esos cobardes?, pues el Cuzco y sus montañas se levantarán contra ellos, como también ochenta mil soldados, que los esperan prontos al sonido del tambor y tañido de las bocinas. En cuanto a mÃ, tengo mi maccana afilada y escogida mi maza de armas.
PACHACÚTEC.— Aún no daré mis órdenes, para que algunos puedan ser persuadidos; porque podrÃa haber muchos que amen demasiado su sangre.
RUMI-ÑAHUI.— Al ordenar Chayanta que se reúnan todavÃa los más valientes, para obligar a los yuncas a que limpien los caminos y que se vistan de cuero, estoy convencido que con esto ha mostrado un corazón pusilánime, que disfraza su cobardÃa, no queriendo que se marche a pie antes que las salidas se hallen expeditas. Ya que están muchÃsimos prontos para cargar las llamas, partiremos al combate; pues nuestro ejército está listo.