Ollantay
Ollantay ni calmaba su dolor.
Cuando vino el alba
en el puro azul del cielo
vaciló y cayó.
Y al morir
exhaló un amoroso suspiro.
CUSI-CCOYLLUR.— Verdad dice este yaraví: basta decantar, pues ya mis ojos se convierten en torrentes de lágrimas.
(Vanse las niñas, CUSI-CCOYLLUR y CCOYA).