Ollantay
Ollantay Patio interior del templo de las vÃrgenes.
(Salen la niña IMA-SÚMAC y PITU-SALLA).
PITU-SALLA.— Ima-Súmac, no salgas demasiado a la puerta. No aguardes allÃ; porque las matronas se han de enfadar; no obstante de ser tu nombre Ima-Súmac muy querido, pues sólo al oÃrlo pronunciar se llenan de regocijo todas las escogidas. Cuando te encierres en aquel patio, mora allà en medio de los goces. Nadie sale jamás de aquÃ; por eso hallarás toda especie de comodidades, ricos vestidos, oro y exquisitos manjares. Todas las escogidas de la sangre real te aman y llevan siempre en sus brazos. Todas las maestras, sin excepción, te acarician, ya besándote, ya mimándote. Tú eres la única a quien distinguen y en cuyo rostro se fijan. ¿Qué más quieres, tú que debÃas servir a las demás hermanas, que vivas en su sociedad? También debes notar que toda la nobleza te venera, como si fueras de la sangre de las escogidas, y se recrean contigo, como si vieran al Sol y te conservan como a su linaje.