Ollantay
Ollantay TÚPAC-YUPANQUI.— Ven acá Orcco-Huarancca. Ollanta te hizo general y te dio ese yelmo, para que estuvieras contra mÃ; sin embargo mi furor se ha aplacado: tú quedarás gobernando Anti-Suyu, para que salgas a la conquista de nuestro enemigo. Recibe este yelmo, para que te portes con valor; y ya que te he libertado de la muerte me contarás en el número de los que te aman.
ORCCO-HUARANCCA.— ¡Postrado a tus pies, poderoso Inca, te adoro mil veces; aunque extraviado, ahora te he de auxiliar!
HUILLCA-UMA.— El poderoso Túpac-Yupanqui te hizo noble, concediéndote ese yelmo y esas flechas; asà pues serás valiente como el joven tunqui.
RUMI-ÑAHUI.— ¿Habrá entonces dos Incas en el belicoso Anti-Suyu?
TÚPAC-YUPANQUI.— No, Rumi; no habrá dos: Orcco Huarancca gobernará a Anti-Suyu, y Ollanta se quedará en el Cuzco, ocupando el trono para que gobierne en vez del Inca, y asà permanecerá siempre aquÃ.
OLLANTA.— ¡Oh Inca! ¡Enalteces demasiado a este hombre que nada es! ¡Vive mil años! ¿Qué habéis hallado en m�