Ollantay
Ollantay TÚPAC-YUPANQUI.— Saca, Huillca-Uma, la grande insignia real; ponle pronto la borla amarilla; dale el cetro y hele aquà representando al Inca. Ahora debo comunicarte mis órdenes: tú, Ollanta, permanecerás en mi lugar; pues yo marcho al Collao dentro de un mes; por eso lo he dispuesto asÃ. Me iré lleno de complacencia, dejando a Ollanta sobre el trono.
OLLANTA.— Deseo partir contigo a cualquier parte que sea; pues sabes muy bien que soy varón diligente; supuesto que soy tu siervo, sin duda alguna he de ser el primero que marche en tu compañÃa.
TÚPAC-YUPANQUI.— Cásate de una vez; con eso estarás contento y descansarás tranquilo. Escoge la que quieras.
OLLANTA.— ¡Oh noble! Soy casado; mas he sido desgraciado.
TÚPAC-YUPANQUI.— TodavÃa no conozco a tu esposa. Preséntamela para venerarla. Nada me ocultes.
OLLANTA.— ¡En el Cuzco se ha perdido mi adorada paloma! En un solo dÃa desapareció volando a otros lugares; la he buscado aquà y allá, preguntando a todos; pero ella se perdió, como si la tierra se la hubiera tragado. ¡Tal es mi situación!
TÚPAC-YUPANQUI.— No te entristezcas, Ollanta; aunque sea eso y mucho más: cumple con mis órdenes sin retroceder. Huillca-Uma, haz lo que te he dicho.