Ollantay
Ollantay tuya mÃa, tuyita,
su corazón indaga,
tuya mÃa, tuyita,
sus plumas averigua.
tuya mÃa, tuyita.
Lo verás desgarrado,
tuya mÃa, tuyita,
por picotear un grano.
tuya mÃa, tuyita.
Te verás de este modo,
tuya mÃa, tuyita,
si pierdes uno solo.
tuya mÃa, tuyita[3].
El Inca se retira y la Coya pide otra canción con la que el dramaturgo quechua vuelve a introducir un nuevo y delicado toque lÃrico y dramático. En la nueva canción se proyectan ahora los sentimientos de la madre, quien ve representados en ella los amores de Ollanta y Cusi Coyllur por intermedio de las palomas que sufren y, finalmente, una de ellas —su hija— imita la queja que Coyllur expresó en su primer parlamento.
Dos palomas que se amaban,
penan, se abaten, suspiran y lloran.
La fatalidad enemiga las separa
en tenebrosa y croante espesura.
Una de ellas está perdida,
de su amante pareja separada