Ollantay
Ollantay entre altos pedregales, sola,
de dolor aterida, triste.
La otra llora
contemplando la imagen de la pareja amada
contemplándola ya muerta, en su delirio,
con estas palabras canta:
«¡Dónde están, mi amada, tus bellos ojos,
dónde está tu boca roja, como la flor del achanqaray?».
En los altos y silentes roquedales, delira,
llora, llama a grandes voces
hasta perder el aliento, hasta la agonÃa.
El bárbaro paisaje contemplando, pregunta:
«¡Amado mÃo, amado mÃo! ¿dónde estás?».
Y mientras canta enloquecida, tropieza, cae,
se recoge sobre sà misma, y muere.