Ollantay
Ollantay Vuelve a cambiar el cuadro. Estamos (VI) en la corte del Inca donde se discuten problemas de carácter militar. El dramaturgo aprovecha la ocasión para introducir y presentar a Rumi Ñahui, personaje que va a adquirir luego gran importancia dentro de la obra. Terminados los asuntos militares, el dramaturgo pasa a los de Ãndole particular: Ollanta le pide al soberano hablar de sus problemas y la respuesta del Inca conlleva una ironÃa dramática: «Habla, por más que a mi real borla aspires». Ollanta le pide hablar en privado (VII) y recita un largo parlamento en que da cuenta de sus servicios y de cómo ha ascendido con el favor del Inca. Pero él aspira a la mano de Cusi Coyllur. La rápida negativa del Inca es de una concisión dramáticamente notable, que se manifiesta como contraste con el largo parlamento de Ollanta, y uno de los grandes aciertos del dramaturgo para caracterizar la personalidad severa, vigorosa, realista y majestuosa del Inca: Ollanta es desdeñado por su baja cuna, lo que provoca un conflicto inevitable entre ambos.