Ollantay
Ollantay El Inca deja solo a Ollanta (VIII) y éste comienza un soliloquio dividido en dos partes; la primera para lamentar la pérdida de Cusi Coyllur tras lo cual se desmaya; en la segunda declara la enemistad que tendrá contra el Cuzco de ahora en adelante, contra la ciudad por la cual combatió durante toda su vida. Derrotará, pues, al Inca que él ha elevado con sus servicios pero que se ha atrevido a menospreciarlo. Éste es el momento que podemos llamar de la hubris de Ollanta.
La escena siguiente (IX) transcurre por lo menos un día después. Ollanta le pide a Piki Chaqui que lleve un recado a Cusi Coyllur, pero se entera de que ya no está en su morada pues ésta se encuentra vacía y Ollanta es buscado por agentes del Inca. Ollanta lamenta entonces la pérdida de Cusi Coyllur cuando comienza, otro toque sutil del dramaturgo, el tercer yaraví de la obra. Si los dos primeros yaravíes proyectaban los pensamientos, primero del Inca y luego de la Coya, el tercer yaraví proyecta los sentimientos amorosos de Ollanta.
Cerré los ojos por un instante
y perdí a la paloma, con tanto amor criada.
¡Oh viajero! si tú la encuentras, pregúntale;
no debe estar lejos.
Un suave amor resplandece en su hermosura,
su nombre es Estrella.
No puedes confundirla si está entre otras
porque ella es única.