Ollantay
Ollantay El Sol y la Luna sobre su frente
en unión hiriente
brillan, resplandecen por ella,
con alegría inmortal.
Regocijada en su negrura
su cabellera teje la dicha.
Amarillo y negro en sus tiernas orejas,
un metal ardiente brilla;
sus largas pestañas, sobre el rostro amado,
como un arco iris amanecen.
Dos soles puros, fijos en sus ojos,
alumbran detenidos.
Y sus cejas, peinadas flechas
a todos matan.
¡Pero el amor beben de ella las criaturas!,
amor que el corazón violenta.
El achanqaray florece en su rostro,
florece también la nieve;
sobre la blancura rosa el suave morado,
¡cómo se exaltan la nieve y la roja flor!
En su boca amada una cantuta abre sus pétalos
y descubre los níveos dientes.
Cuando ella ríe un cálido perfume,
un vaporoso fuego alienta por doquier.
Su sedoso cuello, amante de los cristales,
cual alta, escogida nieve, se descubre
sobre el desnudo pecho.