Ollantay
Ollantay La ternura de sus gráciles manos
acaricia como escondidas plumas.
Sus dedos, al separarse, ¡oh viajero!
son como los delgados tallos
que la nieve envuelve junto a las aguas.
La canción describe en gran parte los atractivos fÃsicos incomparables de la amada. Por eso es que la intervención de Ollanta al terminar el yaravà es un complemente de éste. Veamos la versión de Carrasco:
¡Amada mÃa! ¡Estrella deslumbrante
suspendida en la altura!
¿Corresponde a tu gala y hermosura
la pobre endecha de tu triste amante?
Plegue al Sol que se ahuyenten tus pesares
para que alegre vivas,
y que jamás en tu ánima recibas
los dardos que el dolor lanza a millares.
Ollanta tiene la certeza de haber perdido a su amada para siempre y estos temores se confirman también con lo que piensa Piki Chaqui. El sonido de una trompeta les avisa que algo pasa y Ollanta conjetura que vienen a aprehenderlo. La jornada se cierra con un verso irónico de Piki Chaqui: «Para huir me llamaron».