Poesia oral
Poesia oral para irme sin que me sientan,
palomita agreste,
y salvar de mi destino,
desamorada.
Palomita agreste,
desamorada,
amanece el día,
que yo me vaya.
* * *
Cuando te veas sola
Cuando te veas sola en la isla del río,
no estará tu padre para llamarte.
¡Alau!, hija mía;
tu madre no podrá alcanzarte.
¡Alau!, hija mía.
Sólo el pato real ha de rondarte
con la lluvia en los ojos,
con sus lágrimas de sangre;
la lluvia en sus ojos,
lágrimas de sangre.
Y aun el pato real ha de irse
cuando las olas del río
embravezcan,
cuando las ondas del río
se precipiten.
Pero entonces yo iré a rondarte
cantando: