Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia Jan se presentó a la media hora de haberse ido la señora Larsen y dijo que haría de niñera porque necesitaba la «pasta». Pero no pude dejarla sola porque estaba drogada y el bebé de la señora Larsen sólo tiene cuatro meses. No se iba, y finalmente tuve que llamar a sus padres para que vinieran a buscarla. Les dije que su hija estaba indispuesta, pero cuando llegaron se hallaba en plena euforia. Había puesto el tocadiscos a todo volumen y despertó al bebé, aunque éste ya estaba mojado y llorando. Ni siquiera me atreví a cambiarlo pues temía la reacción de Jan. Estaba tan excitada que sus padres tuvieron que embutirla en el coche, llorando los dos y pidiéndome que no la denunciara al director del liceo.
Espero haber obrado bien. Probablemente no debí llamar a sus padres, pero tampoco podía dejarla salir y mucho menos confiarle el bebé. No tengo la menor idea de lo que pasará mañana en el liceo cuando Jan se me presente. ¡Bam! Nadie se pondrá de mi parte. Además, los drogadictos no comprenden que pueda lastimarse un bebé. No comprenden nada.
3 de Junio.
Mamá y papá dicen que anoche hice exactamente lo que tenía que hacer y sólo lamentaron no haber estado cerca para ayudarme. ¿Qué podían hacer, aparte de llamar a los padres de Jan? Con ellos allí habría sido peor. ¡Quién sabe! Ahora debo irme.