Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia P. M.: Jan se cruzó conmigo en el salón y vi en su rostro una expresión de hostilidad y acritud que nunca había notado antes. «Ya me las pagarás, jodida señorita Purificación», dijo casi a gritos y delante de todos. Traté de explicarme, pero se alejó, dándome la espalda como si no existiera.
Más tarde me fui a la biblioteca. Joel notó que algo iba mal y tuve que decirle que estaba resfriada y me sentía miserablemente (lo de miserable era parcialmente cierto). Dijo que debería tomarme una aspirina y descansar. La vida, para la gente recta, es bien simple.
(¿)
No sé qué les habrá contado Jan a los muchachos, pero debe de haber difundido unos rumores muy feos para que todos se mofen de mí, lo cual es peor que estar sola o verse ignorada. Ojalá pudiera hablar de esto con Joel, pero estoy tan acobardada que ni siquiera voy a ir a la biblioteca. Me llevaré unos libros a casa y estudiaré en mi habitación. Mi cuarto será todo mi universo.