Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia Quizá debería ser honesta sobre esta cuestión, contárselo todo a Fawn y a sus padres. ¿Crees que me comprenderían? A lo mejor sólo nos sentiríamos todos más turbados. Sé que, tarde o temprano, tendré que contarle a Fawn lo del hospital. Ya me ha hecho alguna pregunta sobre mis manos y considero indecente seguir engañándole. ¡Si por lo menos supiera qué debo hacer! Si conociera alguien con experiencia en estos menesteres no estaría aquí, devanándome los sesos, preocupándose a ti y a mí misma. Me dirían, sencillamente: «Deberías hacer esto; deberías hacer lo otro». Estoy segura de que mis padres todavía saben menos que yo de estos asuntos. Procuraron que se hiciera todo lo más discretamente posible y ni siquiera sus amigos más cercanos deben saber lo ocurrido. ¿Por qué será tan difícil la vida? ¿Por qué no podemos ser como somos y que nos acepten como tales? ¿Por qué no puedo ser yo, sencillamente, tal como soy ahora, sin necesidad de concentrarme, de mortificarme sobre mi pasado y sobre mi futuro? Me da rabia ignorar si mañana caerán o no sobre mí Jan, Lane, Marcie y los otros. A veces quisiera no haber nacido.
¿Qué pensaría de mí el escrupuloso Frank si conociera verdaderamente mis interioridades? A buen seguro echaría a correr como un conejo asustado o creería fácil conseguir de mi, inmediatamente, lo que se le antojara. Y sólo podría antojársele una cosa.