Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia Toda la familia está conspirando y la casa se ha llenado de fragancias culinarias que te hacen la boca agua, como si guisaran algo para reyes y exóticas princesas. ¿Qué estarán fraguando? Ni mamá, ni Tim, ni Alex me dejan entrar en la sala. Me ordenaron subir a mi cuarto, bañarme, peinarme y no bajar hasta haberme convertido en la criatura más bella del mundo. No sé cómo creen que voy a conseguirlo, pero será divertido intentarlo.
Más tarde todavía.
A que no adivinas lo que pasó: Joel estuvo aquí. Yo sabía que se inscribiría con retraso a causa de su trabajo, pero… Bueno, todavía no me lo creo. ¡Ah, el tacaño! Ha estado cuatro días enteros por aquí y yo tuve que encontrármelo en la sala al llegar a casa esta tarde, con mis viejos pantalones y la camisa de papá, la más raída y sudada, con manchas de pintura blanca. Al verme con esa facha quiso dar media vuelta y regresar a Chicago, pero, gracias a Dios, subí a cambiarme de ropa, me puse mi vestido blanco y calcé nuevas sandalias. No podía creer que era la misma persona. Tim y papá se echaron a reír diciendo que habían tenido que atarlo a una silla para que no escapara cuando me vio entrar la primera vez.