Robin Hood
Robin Hood HabÃa pasado el invierno inmediato y corrÃa ya la primavera, cuando se supo en la selva que estaba próxima la vuelta del rey Ricardo.
La vida de nuestros amigos proscritos transcurrÃa feliz y despreocupada, hasta el punto que un dÃa, en medio del más crudo invierno, Mariana habÃa declarado que no cambiarÃa su choza por el más suntuoso palacio.
De cuando en cuando, la banda hacÃa una incursión por los caminos, de la que regresaba con sabroso botÃn arrebatado a algún poderoso normando señalado de antemano y para cuyo ataque no se esperaba más que la oportunidad, algún sacerdote simonÃaco o algún comerciante deshonesto. Nunca un despojo que representara un asomo de injusticia.
