Robin Hood
Robin Hood —SÃ, descansaremos esta noche, para atacarlo al amanecer. De todos modos, a esos cinco ya no podemos salvarles la vida, y a Mariana no le harán daño alguno, pues ya sabes que Isambart y el padre Hugo codician las tierras que heredó de la madre, y matándola en el propio hogar del primero todo estarÃa perdido para ambos. De aquà al amanecer tendré tiempo de madurar un plan de ataque.
—No habÃa terminado de hablar Robin cuando John señaló un claro del bosque al tiempo que exclamaba:
—¡Pero qué es lo que veo! ¡Un caballero con armadura negra sobre un caballo negro, como no lo tiene el propio Isambart!
Efectivamente, de la dirección del castillo se aproximaba hacia ellos un hombre montado sobre un hermoso caballo de reluciente pelo negro y todo él cubierto de la cabeza a los pies de una riquÃsima armadura del mismo color.
El caballero negro no desvió su camino, demostrando que nada le importaba pasar cerca de la banda, aun hallándose solo.
—Es un hombre audaz —dijo Robin a los que se hallaban cerca, y levantando la voz añadió:
—¡Eh, caballero! ¿Qué hacéis por estos caminos?