Robin Hood
Robin Hood —SÃ, y ya he pensado en ello; como la poterna está situada detrás del castillo y vosotros deberéis atacar por delante, uno, adecuadamente colocado para que pueda ver y ser visto por ambos grupos, os hará una señal cuando vea que yo y los que me acompañen hayamos llegado a nado al terraplén donde está situado el bosquecillo que disimula la poterna. Entonces saldréis de vuestro escondite, y con toda la rapidez que podáis, tomaréis posiciones en el puente. Lógicamente, toda la gente que pueda haber diseminada por la casa deberá acudir a la alarma de vuestro asalto y me dejarán las manos libres para buscar y liberar a Mariana; puesta ella a salvo, volveré en ayuda de vosotros. Será necesario que Dickon esté a mi lado para que yo no pierda tiempo en orientarme en el laberinto de corredores. El «pequeño John» y dieciocho de vosotros irán conmigo, armados sólo de espadas, pues deberemos atravesar el foso a nado, para cubrirme la retirada con Mariana.
La primera parte del plan de Robin se cumplió al pie de la letra. Él y sus veinte compañeros atravesaron el foso a nado sin que nadie los viera, y llegaron al bosquecillo de la poterna sin novedad, penetrando por ella en los corredores subterráneos del castillo.