Robin Hood
Robin Hood Sin haber dejado un solo instante de observar los movimientos de Gisborne, Robin había visto lo que acabada de pasar en sus filas, y, lleno de indignación y coraje, gritó:
—¡Un caído! Pero ahora protégete tú, porque aquí sólo entrarás muerto…
Y con la destreza que lo haría tan temido entre sus enemigos, efectuó en rapidísima sucesión dos disparos. Dio el primero contra la máscara del propio Guy, con tal violencia que poco faltó para que éste cayera desmontado de su caballo, terminando el segundo con la vida del felón que momentos antes había matado a un hombre suyo.
A pesar de la certeza que tenía Robin en su habilidad con el arco, como buen guerrero pensó, y así lo dijo a Much que se hallaba cerca, que si los hombres de Gisborne conseguían acercarse demasiado, el peligro sería serio para los defensores, debido al mayor número de los atacantes.
—Somos hombres muertos si llegan a atrincherarse detrás de sus caballos —exclamó—. Id haciendo más rápidos los tiros a medida que se vayan acercando y tratad de dar la máxima tensión a los arcos, a fin de penetrar las mallas —ordenó con precisa voz de mando.