Robin Hood
Robin Hood Y uniendo la acción a la palabra, hizo dos tiros casi simultáneos, consiguiendo con el primero abrir una pequeña brecha en la coraza de su enemigo. El segundo, habiendo dado un poco más arriba, en la parte en que el pectoral tiene cubierta de acero, no consiguió penetrar, pero la violencia que llevaba dio con Guy en tierra con tal empuje que el normando rodó varios metros sobre la nieve.
Como eco digno de tales golpes, Sibald, que hasta entonces no habÃa tomado parte en la contienda, aparece de improviso de entre los árboles y, corriendo hacia el guardabosque Herberto, que lo habÃa denunciado, le asestó dos profundas puñaladas con su cuchillo de monte, al tiempo que le decÃa:
—¡Ésta por mi mujer y esta otra por mi hija!
Pero quiso la mala suerte que, al echarse sobre Herberto cuando éste caÃa por la violencia de la segunda puñalada, el guardabosque atinara a extraer su daga y consiguiera, a su vez, herir de muerte al pobre esclavo. El infeliz perseguido y el innoble esbirro mezclaron sus sangres en los estertores de la agonÃa.