Robin Hood
Robin Hood Hugo de Rainault e Isambart, asociados de esta manera o mejor dicho, cómplices en toda clase de delitos contra la propiedad y la vida de los infelices que se aventuraban a transitar por los caminos de sus pertenencias sin pagar un tributo en dinero o en trabajo, o contra los vecinos menos fuertes, se compenetraban maravillosamente; eran tal para cual. Necesitaba uno de la fuerza espiritual de la Iglesia para cubrir muchas de sus fechorías y el otro de la fuerza militar de Isambart para cuando de hechos de armas se tratara.
Y había llegado una de las oportunidades en que el mal sacerdote necesitó del barón.
A éste y al administrador de todos los bienes de la Abadía, Guy de Gisborne, reunió Hugo, con el fin de establecer un plan para terminar con Robin Hood, en un confortable salón de la Abadía.
Nada más distinto físicamente que estos tres individuos tan parecidos en lo moral.