Robin Hood
Robin Hood Juan sin Tierra, no sólo era de mal corazón, sino también de carácter tan versátil y débil como violento e intemperante. En vez de gobernar de acuerdo a la razón y a la justicia, se ocupó solamente de escamotear el trono a su hermano, a quien temía, socavándole el terreno para que a su regreso lo esperase la oposición. Para ello no halló mejor medio que el de conceder toda clase de prebendas a los nobles normandos, una turba de ladrones y bandidos, que sembraron el país de castillos y monumentos, volviendo a desposeer de todo a sus legítimos dueños. La «Magna Carta» que Juan concedió a su pueblo no fue en sus manos más que un nuevo instrumento del que se sirvieron sus vasallos para despojar, mediante falsas acusaciones, a los hidalgos sajones de los bienes que algún ladrón les codiciara. Sólo la influencia política podía hacer justicia… La mayoría de los barones llegaron a tener derecho de vida y muerte sobre sus súbditos, a los que esperaban la horca por nimios y veniales delitos.