Textos hermeticos
Textos hermeticos —¿Y qué voy a decirte, hijo?, no puedo explicarte más que esto: mientras percibÃa en mà mismo una visión indefinida, producida por la compasión divina, salà de mà mismo hacia un cuerpo inmortal y ya no soy ahora el de antes, pues he sido engendrado en el pensamiento. Esta situación no puede ser enseñada, ni ser vista con este elemento modelado a través del cual vemos. Por eso me he despreocupado de aquella mi primera figura compuesta; por eso ya no tengo color, ni punto de contacto, ni extensión, todo esto me resulta extraño. Aunque tú me veas ahora, hijo, con los ojos, lo que {yo soy no}[157] lo puedes comprender con los ojos del cuerpo ni por mi figura; pues no es para estos ojos que yo soy visible ahora, hijo[158].
4—Padre, me has provocado una locura tan completa y un estado tal de delirio, ¡que ahora ya no me veo ni a mà mismo!
—Válgame el cielo, hijo, que tú hubieras salido ya de ti mismo, como los que sueñan mientras duermen, pero sin dormir.
—Contéstame entonces a esto: ¿quién es el autor de la regeneración?
—El hijo de Dios[159], el hombre único, por voluntad divina.
5—Ahora sà que me has dejado por demás mudo de estupor y ya ha desfallecido mi ánimo, pues te veo padre de la misma estatura y con la misma figura.