Textos hermeticos
Textos hermeticos —Es en eso en lo que te equivocas, pues la figura mortal cambia dÃa a dÃa, se altera en el tiempo, aumentando y disminuyendo como algo falso.
6—¿Existe entonces algo verdadero, Trimegisto?
—Sà hijo, lo que no está enturbiado, lo no determinado, lo incoloro, lo informe, lo inmóvil, lo que es sólo comprensible por sà mismo, el bien inalterable, lo incorpóreo[160].
—Ahora sà que estoy trastornado, padre, pues esperaba haberme vuelto sabio gracias a ti y al final veo impedida hasta la conciencia de lo que pienso.
—Eso es lo que sucede, hijo, pues lo que tiende a ascender como el fuego, y tiende a descender como la tierra, y es húmedo como el agua, y sopla en el conjunto como el aire… ¿cómo pretendes conocer lo no duro, lo no lÃquido, lo no clausurable, lo que no se infiltra, lo que sólo es comprensible en su potencia y actividad, lo que exige que se sea capaz de entender la génesis en Dios?
7—¿Acaso soy yo el incapaz, padre?
—Que no llegue a ocurrir eso, hijo: atráela hacia ti[161] y llegará, quiérelo y sucederá, desactiva tus sentidos corporales y tendrá lugar la génesis del estado divino (en ti), pero, para ello, debes purificarte de los suplicios irracionales de la materia[162].
—Acaso tenga en mà mismo los verdugos, padre.