Textos hermeticos
Textos hermeticos —Y no pocos, hijo, más bien en gran número y espantosos.
—Lo ignoro, padre.
—Esta misma ignorancia, hijo, es el primer suplicio, el segundo la aflicción, el tercero la incontinencia, el cuarto el deseo, el quinto la injusticia, el sexto la codicia, el séptimo la mentira, el octavo la envidia, el noveno el fraude, el décimo la ira, el undécimo la imprudencia y el duodécimo la malignidad[163]. Son doce, pues, en número, pero por debajo de ellos hay otros muchos, hijo, que, a través de la prisión del cuerpo, fuerzan al hombre interior a padecer sensorialmente. Pero estos suplicios se alejan, aunque no de una vez, de aquel que ha movido a compasión a Dios, y es esto lo que constituye el modo y la doctrina de la regeneración.
La experiencia de laregeneración. Laspotencias / virtudes8A partir de ahora, ¡calla, hijo!, ¡guarda un devoto silencio!, para no obstaculizar la misericordia que viene de Dios hacia nosotros (…)[164].
Regocíjate ahora, hijo, porque estás siendo purificado y renovado por las potencias divinas para el ensamblamiento propio de la palabra[165]: ha llegado a nosotros el conocimiento de Dios y, por esa venida, hijo, la ignorancia ha sido expulsada; ha llegado a nosotros el conocimiento de la alegría, ante su presencia, hijo, la aflicción huirá hacia los que puedan admitirla.