Textos hermeticos
Textos hermeticos [PRIMERA PARTE: LA ALEGORÍA DE LA MÚSICA]
1Cuando algún músico promete la armonía de una elegante melodía, ridícula se toma la empresa si durante el concierto algún obstáculo, como la desafinación de los instrumentos, se opone a su afán. Con razón se expondrá entonces el músico a la mofa del público, pues los instrumentos han mostrado su ineficacia para la función exigida; y aunque con encomiable buena voluntad intente entregar su arte, la deficiencia de aquéllos lo pondrá sin duda en evidencia… Pero hay un músico por naturaleza que no sólo ejecuta la armonía de los cantos, sino que marca el ritmo de la melodía apropiada a cada instrumento; un músico infatigable, el mismo Dios, pues no es propio de Dios flaquear[190].
