Textos hermeticos
Textos hermeticos Y antes incluso de entregar el cuerpo a su propia muerte, sienten repugnancia por los sentidos, puesto que conocen sus efectos. Es más, yo, el Pensamiento, no consentiré que se lleven a efecto las acciones del cuerpo. Y, puesto que soy el guardián de la puerta, cerraré los accesos expulsando fuera las imaginaciones de los actos malos y deshonrosos.
23—Muy lejos estoy, por el contrario, de los insensatos, los malvados y los viles. Muy lejos de los envidiosos, los avariciosos, los homicidas y los impÃos. En lo que a ellos respecta cedo mi lugar al demonio vengador, que se abalanza sobre este tipo de hombre hiriéndole de modo sensible con la quemazón del fuego: lo predispone para las mayores maldades para que sufra por ello un castigo cada vez mayor[38] y el hombre, insatisfecho, no cese asà de sentir deseo de apetitos sin medida, luchando insaciable en las tinieblas. De esta forma le atormenta y acrecienta cada vez más el fuego que le consume[39].
SoteriologÃa.Muerte del cuerpo24—Felizmente me has enseñado, oh Pensamiento, como yo querÃa, todas estas cosas. Háblame ahora además de cómo tiene lugar la ascensión del hombre.