Textos hermeticos
Textos hermeticos 6—Piensa además, hijo, que los decanos son impasibles en todo lo que afecta a los demás astros, pues no son retenidos en su carrera de forma que se detengan, ni vuelven sobre sus pasos al ser obstaculizados y ni siquiera se ven cubiertos por la luz del sol, lo que padecen los demás astros. De modo que, libres por encima de todas las cosas, como guardianes esmerados y vigilantes del todo, se ocupan de él dÃa y noche[45].
7—¿Y no ejercen también, padre, alguna influencia sobre nosotros?
—La más grande, hijo. Si influyen sobre los astros, ¿cómo no van a tener ascendente sobre nosotros, sobre cada uno en particular y sobre todos en general?
8Sin ir más lejos, la energÃa de todos los acontecimientos universales, hijo, procede de ellos; por ejemplo —y piensa lo que voy a decir— los cambios de reyes, las sublevaciones de ciudades, las hambres, las pestes, los reflujos de la mar y los seÃsmos de la tierra. Piensa que nada de esto sucede sin la energÃa de los decanos[46].
9Ten en cuenta además que si los decanos están al cuidado de los astros y nosotros estamos sometidos a los siete, ¿no te das cuenta que ha de llegar hasta nosotros alguna influencia de aquéllos, bien que se trate de sus hijos (los demonios), bien a través de los planetas?