Textos hermeticos
Textos hermeticos —¿Qué tamaño habrá de tener el espacio en el que se mueve y cuál será su naturaleza? ¿No deberá ser, en cuanto al tamaño, bastante mayor que el móvil para que pueda admitir la continuidad de su movimiento sin que la estrechez del lugar frene, al comprimirlo, el movimiento del cosmos?
—Inmensamente grande ha de ser tal espacio, Trimegisto.
4—¿Y cuál será su naturaleza sino la contraria, Asclepio?, y la naturaleza contraria a lo corpóreo es lo incorpóreo.
—Eso es evidente.
—Por tanto el espacio es incorpóreo. Ahora bien, lo incorpóreo o bien es de naturaleza divina o bien es el mismo Dios. Y cuando hablo aquà de naturaleza divina me refiero no a algo engendrado sino inengendrado.
5—Si lo incorpóreo es de naturaleza divina entonces tiene una esencia, si es Dios mismo, resulta, para nosotros inesencial[56]. Dicho de otro modo, refiriéndonos a su inteligibilidad, aunque Dios sea para nosotros el principal inteligible no lo es para sà mismo; si inteligible es aquello que se presenta a la conciencia del que conoce, Dios no puede pensarse a sà mismo en este sentido, no se conoce a sà mismo puesto que no es algo distinto de lo conocido.